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El sector de la automoción es uno de los que se puede vanagloriar con más razones de que sus creaciones son uno de los productos más dados al reciclaje del conjunto de la fabricación industrial actual. Actualmente, el nivel de recuperación, ya sea por reciclado o por reaprovechamiento de materias de un VFU (Vehículo Fuera de Uso), está entorno al 90%, una cifra que puede subir al 95% en el año 2015. Está claro por tanto, que si se gestiona adecuadamente un vehículo al final de su vida útil, el impacto medioambiental es extremadamente reducido.

 

baterías usadas de coches eléctricosEste hecho se enfrenta a un importante dilema con la llegada de los vehículos eléctricos, ya que la reutilización de las baterías que los alimentan es un punto muy sensible de esta “cadena de valor”. No en vano, y dadas las indudables complicaciones de su completo reciclaje, estamos ante un hito que está suponiendo la creación de nuevos modelos de negocio basados en dar una segunda vida a las baterías usadas de los coches eléctricos. General Motors, Toyota o Nissan están impulsando proyectos para fomentar el uso de estas baterías como parte de sistemas de almacenamiento energético a gran escala o acumuladores domésticos. Por cierto, un camino ya visionado por Tesla no exento de problemas regulatorios, pero eso es harina de otro costal.

 

Con más de  1 millón coches eléctricos circulando por el mundo y con un crecimiento en auge, sólo el año pasado se matricularon más de 320.000, a los que hay que sumar los híbridos que todavía son muchos más, el principal problema es que la tecnología de baterías sufre de pérdida de capacidad, condicionando mucho la autonomía del vehículo. Ante esta problemática, y dado el crecimiento que se está produciendo en la fabricación de baterías, era obligado buscar una solución a unas baterías cuyo principal uso no era posible.

 

Baterías que en su uso para automoción han reducido su capacidad en apenas un 25%, dejan de ser útiles como solución de movilidad pero tienen una capacidad restante suficiente para formar parte de un nuevo proyecto. General Motors ha mostrado como las baterías que instala el Chevrolet Volt, una vez recogidas de coches en desuso, cumplen ahora como sistema de almacenamiento energético de respaldo para instalaciones de energía renovable que alimentan los centros de datos del fabricante. Haciendo uso de packs de 5 baterías usadas, paneles solares y turbinas eólicas, este diseño permite prescindir de la conexión a la red eléctrica y reducir el impacto ambiental.

 

El mercado mundial de vehículos eléctricos registró una tasa de crecimiento de  76%, de acuerdo con los datos del año pasado, lo que supone que el mercado se ha doblado dos veces entre 2012 y 2014. Este crecimiento imparable implica un considerable aumento de la oferta de coches movidos por baterías, con lo que el acceso a este tipo de sistemas de acumulación a partir de baterías ya usadas en coches será cada vez más sencillo y económico. Tomen nota señores.

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