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Un tema recurrente en los últimos tiempos es el coche autónomo. Un tipo de vehículo destinado a transformar la circulación por nuestras carreteras tal y como la concebimos en estos momentos. Pero, ¿por qué detenernos ahí? Este desarrollo se puede aplicar también a muchos tipos de vehículos. Así lo entienden en Holanda, donde se espera que a partir de noviembre comience a funcionar una línea de microbuses autónomos que unirá las ciudades de Wageningen y Ede, situadas a unos 80 kilómetros al sureste de Ámsterdam, en el centro del país.

 

Autobus autonomoEl proyecto nace con el nombre de WEpod y está amparado bajo el paraguas del estado holandés, ya que la línea de autobuses será un servicio público. La escala del proyecto es, lógicamente, bastante reducida. Hablamos de dos pequeños autobuses EasyMile EZ10, impulsado por baterías eléctricas y fabricados por la francesa Ligier.

 

En cada uno de ellos podrán viajar un máximo de seis personas, a una velocidad de 25 kilómetros por hora. El proyecto WEpod no necesita ninguna infraestructura adaptada para circular como sucede con otros vehículos autónomos. De momento será un proyecto piloto y, en el futuro, se determinará si al final resulta atractiva y exitosa la propuesta para que las entidades gubernamentales le permitan circular por más carreteras públicas.

 

El autobús autónomo dispondrá de control remoto para velar por la seguridad de sus pasajeros. De todos modos, en caso de emergencia será posible conducir el vehículo mediante un joystick instalado en la cabina. Otra particularidad, y atendiendo a los servicios que llevan tiempo instalados en el transporte público, será la implantación de una aplicación para teléfonos inteligentes, con la que el usuario podrá reservar su asiento en el WEpod.

 

El microbús holandés dispone de rampa rampa vehículo autónomopara hacer más accesible la entrada a personas con silla de ruedas, lo que lo convierte en un vehículo idóneo para personas discapacitadas, sobre todo si tenemos en cuenta la baja velocidad a la que circula.

 

camion autonomoSin embargo, no es el autobús la única variante que veremos en carretera del coche autónomo. En Estados Unidos se ha dado vía libre ya desde mayo pasado al primer camión sin conductor –o, al menos, en lo que respecta a trayectos por autopista–. Gracias a la tecnología Highway Pilot, cuando el vehículo llega a una autopista o autovía, el conductor puede dejar el volante en manos de la inteligencia artificial para que continúe la conducción programada sin problemas, dejando patente de este modo que no se trata de un vehículo al uso. El sistema avisa, además, al conductor cuando se aproxima a situaciones más complejas en la carretera para que pueda hacerse cargo de los mandos si fuese necesario.

 

En contra de la opinión popularmente extendida, la conducción autónoma es más segura que la normal. O al menos así lo reflejan algunos estudios, en los que se comprueba que con ella se reduciría drásticamente el total de fallecidos en carretera. Pudiendo sacar de la ecuación el factor humano, problemas como el cansancio, las distracciones o la fatiga del conductor se evitarían de raíz. Y menos muertos en la carretera son un argumento lo suficientemente potente como para convencer a los gobiernos más escépticos.

 

Holanda y Estados Unidos quedan lejos, pero en España no nos hemos quedado completamente cruzados de brazos. Nosotros ya hemos experimentado con este tipo de microbuses autónomos por las calles de León. La iniciativa se probó en septiembre de 2014, gracias al proyecto experimental CityMobil2, que nació con el fin de poder identificar las exigencias que necesita la conducción autónoma para ser una alternativa real.

 

Y lo que aquí hace casi un año parecía un test sin aplicación real, en un par de meses se podrá usar en Holanda como cualquier ciudadano que lo requiera. Y es que el crecimiento de la población en las ciudades necesita de nuevas soluciones para hacer sostenible el transporte. Los ingenieros, las empresas y los fabricantes del sector son conscientes del incremento de medidas cada vez más austeras para el uso de los vehículos dentro de los cascos urbanos, lo cual viene acompañado de numerosas iniciativas para regular la contaminación presente en estas zonas. La conducción autónoma supone pues una solución que podría adaptarse perfectamente a la vida cotidiana gracias a programas como el WEpod holandés.

 

Todo para facilitar el uso del servicio público en las ciudades. Y tiene pinta de que en no muchos años podrían estar circulando por nuestras calles, demostrando a sus pasajeros los múltiples beneficios de la conducción autónoma. Se romperían múltiples barreras psicológicas de potenciales consumidores de coche autónomo, quienes expandirían rápidamente su uso corriente.

 

Este cambio profundo afectará a la industria, a las aseguradoras y a los ciudadanos. Exigirá nuevas normativas no sólo en el código de la circulación, sino en el sistema actual de pólizas de seguros. ¿De quién es la culpa cuando se estrella un coche autónomo? Fabricantes y conductores no se ponen de acuerdo. Los primeros se inclinan por responsabilizar a los segundos, quienes explican que no existe un conductor propiamente dicho. El sistema está diseñado por los propios fabricantes, por ello la culpa, según ellos, debería recaer en las casas automovilísticas. Se abren nuevas vertientes en las que cuestiones como telemetría y comportamiento que deriva en el accidente serán decisivos. Las compañías de seguros se verán obligadas a integrar soluciones conectadas, como las que ya ofrece Next Auto en la actualidad.

 

Así pues, el funcionamiento en el mundo real del vehículo autónomo supondrá una auténtica revolución a todos los niveles y, por supuesto, en el sector de los seguros. Aunque no haya conductor y se reduzca considerablemente la siniestralidad, el riesgo sigue estando ahí. Eso sí, a menor medida por lo que las cuotas de las pólizas beneficiarán los bolsillos de los particulares. Además, el sistema de peritación variará y serán expertos tecnológicos los que trabajen con mejores resultados en este campo.

 

Ya sea con un camión, un autobús o un utilitario, el transporte por carretera se está transformando de la mano de la inteligencia artificial. ¿Están preparadas las empresas del sector para seguir el ritmo frenético que impone esa transformación?

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